Como hacer la visita al veterinario menos estresante

Consejos para evitar que la visita al veterinario de nuestra mascota sea una odisea

visita menos estresante

Para algunos animales la visita al veterinario puede suponer una pequeña pesadilla al igual que a nosotros cuando tenemos cita con el medico (¿quien no tiene cierto respeto al dentista por ejemplo?). A continuación daremos una serie de consejos sobre como hacer la visita al veterinario menos estresante para nuestra mascota y lograr que el que deje de tener pavor a la visita al veterinario deje de ser misión imposible.

Tener un animal en casa implica como es lógico unos deberes (unos morales y otros también legales) entre los que está el vacunarlos, desparasitarlos e incluso hacer una o dos revisiones anuales por lo que si todo va bien y nuestro animal no se nos pone enfermo tendremos que acudir a nuestro veterinario al menos 3 o 4 veces al año.Pongámonos primeramente en la piel de nuestro animal para poder llegar a entenderlo. La clínica veterinaria es un lugar desagradable para ellos, suele haber gente que no conoce, olores extraños (a otros animales, a productos de limpieza…), ruidos extraños (ladridos, el secador de la peluquería…) y otros animales (y a veces dueños) nerviosos. Lo habitual en estos casos es (o mejor deberíamos decir sería) que después de una o dos visitas a ese extraño lugar el animal asocie la clínica con una experiencia desagradable y sienta miedo (“es que no quiere ni pasear por la calle de la clínica, en cuanto doblo la esquina lo sabe…”).

Lo esencial es la educación del animal como en todo lo relacionado con el comportamiento por lo que cuanto antes acostumbremos a nuestro animal a ir al veterinario mejor con lo que conviene llevarlo desde cachorrito/gatito con frecuencia, previo a las vacunas para que se acostumbre. Puede comprar algún premio y dárselo a la vez que lo acaricia y felicita.

Súbalo a la mesa de exploración e intente que conozca al veterinario, lo huela y este lo acaricie y salude. No deje de hablarle y acariciarle en este primer contacto pues es importante que entre tantas cosas nuevas el animal sienta una voz y un contacto familiar. Ríñale si hace algo que no deba pero sobretodo prémiele cuando obedezca (esta es una premisa importantísima para todo lo relacionado con la educación del cachorro/gatito).

En los animales más miedosos o que ya tienen cierto respeto a la visita al veterinario pueden ser útiles alguno de los siguientes consejos: no diga “vamos al veterinario” ya que los animales conocen realmente pocas palabras pero siempre aprenden las que más les interesan… no utilice siempre el mismo camino para llegar a la clínica, si es posible dele primero un largo paseo para que se canse. No vaya con prisas o nervios ya que se los transmitirá al animal. Lleve alguna golosina para perros como “recompensa”.

Utilice las ordenes que le ha enseñado (siéntate, quieto, no…) mostrando su autoridad. Intente acostumbrar al animal al bozal en casa si es de los que se necesita usarlo durante la consulta, de esta manera conseguirá que el colocarle el bozal no le suponga otra experiencia no agradable.

En la clínica es también importante seguir algunos consejos: mantenga sujeto al animal por el collar y la correa corta todo el tiempo, en la clínica hay otros animales que pueden reaccionar mal (otros perros, gatos que se estresan fácilmente) con el consiguiente riesgo de lesionarse. Si mientras espera se pone muy nervioso a veces es mejor sacar al animal a la calle hasta que se tranquilice. Si lo cree necesario solicita una cita previa y sea puntual.

En el caso de los machos vigile que no orinen las esquinas y marquen. Recuerda colaborar con el veterinario en todo momento sujetando al animal del modo que el te diga en caso de que sea necesario.

¿Qué hemos de tener en cuenta en el caso de los gatos?

En el caso de los gatos que suelen ser más problemáticos a la hora del comportamiento y la educación alguno de estos consejos puede ser de utilidad: si el transportín solo lo usa para ir al veterinario cójalo en el último momento cuando ya tenga al gato dominado, otra opción es acostumbrar al gato al transportín o incluso a dar paseos por la calle (con o sin el transportín). A la hora de hacerse con él acérquese de la manera más normal posible, acarícielo y si hace falta envuélvalo en un toalla para evitar que se enganche con las uñas, los gatos son muy intuitivos y al menor signo de “algo raro pasa” saldrán huyendo y se esconderán.

Una vez en la clínica colóquelo en su transportín en un lugar alto para que se sienta seguro y antes de sacarlo del mismo dialogue con el veterinario para que el disponga de toda la información al completo antes de explorar al animal. Si cree necesario pídale al veterinario que le recete un tranquilizante para la próxima vez.

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