La rabia en nuestras mascotas

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La rabia en nuestras mascotas es una importante enfermedad conocida entre la población a diferencia de otras enfermedades. ¿Pero que síntomas tiene en los animales? ¿Como se transmite a las personas? ¿Existe en nuestro país? ¿Porque se vacuna contra la rabia?

¿Como cursa la rabia en nuestras mascotas?

La enfermedad de la rabia es una zoonosis (enfermedad transmitida al hombre por los animales) originada por un virus casi siempre letal que afecta al sistema nervioso causando la muerte de millones de personas en todo el planeta al estar presente en los cinco continentes. En nuestro país no se considera erradicada y de cuando en cuando se presenta algún caso. Dado el importante flujo migratorio (tanto de personas como de animales) presente en nuestros días no debemos descuidar la vacunación de nuestras mascotas, recordando la obligatoriedad en nuestro municipio de la vacunación contra la misma en el gato y el perro.

El virus puede afectar a casi todos los mamíferos (domésticos y salvajes) incluyendo el hombre. Se transmite a éste principalmente por la saliva de un animal infectado (no necesariamente con síntomas de enfermedad) sobretodo por mordeduras del perro y en menor medida el gato. También se han dado casos de transmisión en cuevas a partir del guano (heces) de murciélagos pero como en nuestro país las especies de murciélagos son insectívoras y no hematófagas la importancia de estos beneficiosos animales como vectores de la rabia es menor aunque algún caso aislado de mordedura de murciélago se presente muy de vez en cuando.
Rabia
En el animal, después de un periodo de incubación variable entre 2 y 8 semanas comienza una primera fase inespecífica donde hay cambios de comportamiento (perro manso que se vuelve agresivo o viceversa), fiebre, anorexia, irritabilidad, etc… Una vez que el virus llega al sistema nervioso del animal comienza la denominada fase furiosa: ataques a objetos inanimados, fotofobia, gruñidos sin explicación, parálisis de los músculos masticatorios que origina un babeo constante, ladrido alterado por afección de las cuerdas vocales, etc… pudiendo acabar en convulsiones. La última fase es la fase paralítica o muda y en ocasiones se presenta sin necesidad de la primera. El animal tiene problemas respiratorios y no puede comer ni beber nada (hidrofobia) por el intenso dolor de las contracciones espasmódicas de los músculos de la faringe. Finalmente el animal muere al cabo de una semana aproximadamente con una parálisis generalizada.

En el hombre la enfermedad cursa con síntomas bastante similares y el tratamiento de vacunación contra la rabia ha de iniciarse antes de que se presenten síntomas ya que una vez que el virus alcanza al sistema nervioso el desenlace es fatal.

Cuando un animal muerde a una persona existen diversas posibilidades:

a) Si se trata de un animal clínicamente sano sin síntomas de rabia se observará durante un periodo de tiempo de unos 14 días (vigilancia veterinaria) bien en su propio domicilio en caso de estar al corriente de la vacunación antirrábica o bien en las instalaciones municipales en caso contrario. Si el animal no desarrolla ningún síntoma que haga sospechar de rabia no se tomarán medidas en ese sentido pero si desarrollara algún síntoma que hiciese sospechar de la enfermedad se aislará al animal de otros animales y de personas en un centro municipal. Entonces se procederá a realizar un análisis de sangre para confirmar o descartar la enfermedad en caso de que esto sea posible o en su defecto, se procederá al sacrificio humanitario del animal para realizarle la necropsia y confirmar o descartar la presencia del virus.

b) Si se trata de un animal sospechoso de padecer rabia (haya mordido o no a alguien) se procede a confirmar o descartar la enfermedad mediante el análisis de sangre al animal en caso de que sea posible o bien se procederá al sacrificio humanitario del animal para el diagnostico postmortem de la enfermedad (de forma similar a como ocurriría en el primer caso si el animal desarrolla síntomas compatibles con la rabia).

En cualquiera de los casos la decisión de instaurar una vacunación antirrábica en la persona que ha sido mordida por un animal (sospechoso o no de padecer la rabia) quedara a decisión de los servicios sanitarios correspondientes.
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Vacunación

La prevención de la rabia se basa como es sabido en la vacunación obligatoria de gatos y perros antes de los seis meses de edad y la revacunación anual como recordatorio. Otro factor muy importante en la prevención es el control de los animales callejeros.

A pesar de todo lo anterior aún existe gente que de manera irresponsable se niega a vacunar a su gato o perro de la rabia cada año alegando diferentes motivos. Además de incumplir la normativa vigente (y arriesgarse así a ser sancionados) supone un riesgo aún mas importante (no muy elevado es cierto, pero riesgo al fin y al cabo) no solo para la mascota sino para las personas que habitualmente conviven con ella o que pudieran entrar en contacto en algún momento.

Solo por las molestias y costes derivados en caso de algún percance con nuestra mascota o bien la sanción por no tener a nuestra mascota vacunada frente a la rabia se debería de vacunar frente a la misma a todos los gatos y perros.

Para cualquier aclaración no dude en contactar con nosotros.

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