La anestesia de nuestra mascota

anestesia en mascotas

Es normal que cuando oímos la palabra anestesia a todos nos de un poco de respeto y más si es nuestro gato o nuestro perro el que tiene que ser anestesiado. A la anestesia no hay que tenerle miedo, en todo caso, respeto. Sirvan estas breves líneas para tratar de lograrlo.

Si tu mascota ha de ser intervenida por cualquier motivo (una esterilización preventiva, una limpieza de boca, para extirpar tumores de mamas, etc…) antes como es lógico debe de ser anestesiada para conseguir los pilares básicos de la anestesia: que no le duela, que no lo recuerde, que no se mueva y por supuesto… que no fallezca!!!

Y en toda anestesia existe unriesgo inherente a la misma al igual que también existe en medicina humana, y si dijésemos lo contrario estaríamos faltando a la verdad. Ese riesgo anestésico depende de diversos factores. Hay factores que dependen del animal, factores que dependen del propietario y factores que dependen del anestesista.

Los factores de riesgo que dependen del propietario son solo unos pocos. Es necesario no demorar la anestesia/intervención más de lo imprescindible, mantener al animal en su peso idóneo y traerlo en ayunas el día de la intervención.

Los factores de riesgo que dependen del animal son su edad, su peso (aunque esto es más responsabilidad del propietario como hemos dicho antes), sus patologías diagnosticadas y aquellas ocultas. Para minimizar precisamente estas últimas es siempre muy aconsejable realizar un estudio preanestésico del animal donde además de una buena exploración y una buena auscultación se le realice al menos un análisis de sangre completo y una radiografía de tórax (para valorar el corazón y los pulmones). En aquellos animales que por el motivo que sea, sean de especial riesgo, puede que sean necesarias pruebas añadidas como un electrocardiograma, una ecografía, etc… para de este modo tener la máxima información posible acerca de la salud del animal y poder actuar de la mejor manera desde el punto de vista de la anestesia.

Los factores de riesgo en los que interviene el veterinario son también diversos y muy importantes. De su formación como anestesista, sus conocimientos, el protocolo anestésico (las drogas y dosis que use y como se administren) que diseñe para un determinado paciente y una determinada intervención, el equipamiento de monitorización y sobretodo de la experiencia que tenga dependerá que el riesgo anestésico del animal sea mayor o menor al menos en lo que a él respecta.

Y dicho todo esto acerca del riesgo anestésico, ¿como de grande es el mismo? En general diversos estudios estiman la mortalidad anestésica veterinaria en cifras que rondarían un 1%. Es por tanto el riesgo bastante pequeño al menos en un animal sano para una intervención de rutina y haciendo las cosas bien desde el punto de vista anestésico. Si el animal es un animal de edad avanzada y/o con una patología instaurada el riesgo es lógicamente algo mayor pero en la inmensa mayoría de los casos, menor que el riesgo de no realizar el procedimiento en sí (no operar un tumor de mama, no hacer una limpieza dental cuando existe enfermedad periodontal, etc…), es cuestión de sopesar cada uno de los riesgos y en la mayoría de los casos la respuesta es muy sencilla. Este riesgo debe de conocerlo el propietario y como es lógico asumirlo firmando lo que se conoce como “consentimiento anestésico”.

¿Y como se lleva a cabo la anestesia de nuestra mascota? Pues trataremos de explicar brevemente como llevamos normalmente a cabo la anestesia en La Clínica Veterinaria de Ronda Sur. Con el animal en ayunas y después de que se le haya hecho la correspondiente exploración preanestésica y las pruebas necesarias se diseña un protocolo anestésico personalizado para el animal en cuestión y para la intervención a la que va a ser sometido ya que no todos los animales son iguales (tranquilos-nerviosos, jóvenes-mayores, delgados-obesos, sanos-con alguna patología, grandes-pequeños, etc…) ni todas las intervenciones son tampoco iguales (más largas o más cortas, más dolorosas o menos, mayor sangrado o menor, etc…). El resultante es una combinación de varios fármacos (con sus correspondientes dosis y formas y vías de administración) de manera que obtengamos siempre las propiedades beneficiosas de cada uno de ellos a la menor dosis posible para de este modo minimizar los efectos adversos que todos los fármacos poseen en mayor o menor medida, en especial cuando se usan dosis elevadas de ellos. Dicho protocolo anestésico en ocasiones puede llevar a su vez combinadas diversas técnicas de anestesia local (epidural, bloqueos nerviosos, etc…) cada vez más frecuentes en medicina veternaria.

Una vez diseñado el protocolo anestésico se seda al animal tranquilizándolo y reduciendo de este modo su estrés y posteriormente se procede a la denominada inducción anestésica que nos permite intubar al animal. Con el animal intubado podremos administrarle oxigeno casi al 100% junto al gas anestésico que nos permitirá mantener al animal anestesiado y controlar de forma rápida y segura la profundidad de la anestesia. A la misma vez podremos si hace falta controlar su respiración bien de forma manual o bien mediante un respirador mecánico.

Durante toda la anestesia las constantes vitales del animal son monitorizadas minuciosamente con un equipamiento específico para comprobar que se mantienen dentro de sus respectivos márgenes de seguridad. De este modo la anestesia es mucho más segura al poder detectar cualquier complicación por pequeña que sea lo antes posible y poder tratar de darle una solución antes de que se complique y sea demasiado tarde. La frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria, el oxigeno en la sangre, el CO2 que el animal expira en cada respiración, la temperatura, la presión sanguínea y el electrocardiograma son la mayoría de los parámetros que solemos monitorizar durante las anestesias de cualquier animal en cualquier intervención quirúrgica.

Tras la intervención quirúrgica el animal se despierta de la anestesia de forma progresiva en un corto espacio de tiempo (unos minutos). Una vez recuperado el reflejo deglutor se le extuba (se le extrae de la traquea el tubo endotraqueal) y se mantiene hospitalizado en observación durante las siguiente horas comprobando que no exista ninguna complicación durante este periodo postanestésico y que el animal vaya poco a poco volviendo a la normalidad. Una vez recuperado, el animal marchará a casa con su propietario, normalmente el mismo día de la intervención.

En La Clínica Veterinaria de Ronda Sur contamos con el equipamiento más moderno de anestesia y monitorización así como los conocimientos y formación para anestesiar cualquier animal que necesite ser intervenido. Si lo desea puede concertar una cita con nosotros, estaremos encantados de realizarle una revisión prequirúrgica a su mascota y solventar todas las dudas que se le presenten. Confíenos su mascota y tendrá la tranquilidad de que el procedimiento anestésico será lo más seguro posible.

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