Enfermedades infecciosas del perro

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En este artículo acerca de las enfermedades infecciosas del perro describiremos brevemente los aspectos más importantes de ellas de cara a que los propietarios conozcan un poco más de las enfermedades infecciosas de las que habitualmente vacunan (o debieran hacerlo) a su perro.

Seis son las enfermedades infecciosas víricas más habituales del perro y de las que normalmente se les vacuna para prevenir su contagio: moquillo, parvovirosis , hepatitis, leptospirosis, tos de las perreras y la rabia.

En este primer artículo trataremos el moquillo, la parvovirosis y la hepatitis mientras que en la segunda entrega nos centraremos en la leptospirosis, la tos de las perreras y la rabia para terminar a modo de resumen con un plan vacunal típico del perro abarcando las enfermedades antes mencionadas.

1. Moquillo

Es una enfermedad muy contagiosa y frecuentemente mortal (hasta 80% de mortalidad) producida por un virus de la familia Paramyxoviridae próximo al virus del sarampión humano. Se trata de un virus sensible al calor mientras que las temperaturas frías le son favorables. La desinfección rutinaria es suficiente para destruirlo.

Se transmite por vía oronasal al diseminarse el virus por vía aérea. Afecta sobretodo a animales jóvenes entre los 3 y los 6 meses de edad con relativa frecuencia aunque de un tiempo a esta parte se ha observado un recrudecimiento en cachorros de menos de 8 semanas y en perros viejos no vacunados regularmente.

Tras un periodo de incubación de 6 días y síntomas inespecíficos (fiebre, depresión, perdida de apetito) se suele desarrollar unaenfermedades infecciosas del perro 4 primera fase clínica con síntomas respiratorios como la secreción nasal, respiración difícil y tos productiva. Al poco tiempo se presentan síntomas digestivos (vómitos, diarrea y dificultad en la deglución) y en última instancia una fase final con síntomas nerviosos para habitualmente morir a los pocos días.

En ocasiones se presenta una fase cronica normalmente tras recuperarse de la fase aguda (aunque en ocasiones se presenta sin previa sintomatología) caracterizada por signos nerviosos como convulsiones, incoordinación, temblores, rigidez, etc… Las secuelas consisten en problemas reproductivos, óseos, oculares y alteraciones de los dientes definitivos entre otras.

El diagnostico se basa en los síntomas y el análisis laboratorial de una muestra de sangre.

El tratamiento es inespecífico y sintomático con la utilización de anticonvulsivos , antiinflamatorios y antibióticos para limitar las complicaciones infecciosas. No suele iniciarse si existen ya signos nerviosos y en cualquier caso el pronóstico es reservado siendo frecuente el fallecimiento o el sacrificio del animal.

La prevención por tanto se hace esencial. Se realiza mediante vacunación a partir de las 6 semanas de edad (junto con la de la parvovirosis) con un mínimo de una revacunación al mes o mes y poco aproximadamente. También se puede vacunar por primera vez al cachorro del moquillo a los 2 meses o 2 meses  y medio de edad junto con el resto de enfermedades víricas (parvovirus, leptospirosis, hepatitis y tos de las perreras) y revacunar de la misma también al mes de la primera inoculación. Posteriormente el recuerdo se realiza con carácter anual.

2. Parvovirosis

Producida por el Parvovirus canino se trata de un virus resistente a la mayoría de desinfectantes (pero no la lejía) y antisépticos así como al calor.

Es una enfermedad que origina una gastroenteritis aguda hemorrágica muy contagiosa. Se transmite también por vía oronasal siendo las heces la principal materia infectiva. Se presenta sobretodo en cachorros entre el destete y los 6 meses de edad existiendo algunas razas con mayor predisposición tales como el pastor alemán, yorkshire, dobermann, rottweiler, pitbull, etc…

Tras un breve periodo de incubación (3-4 días) se presentan los típicos síntomas digestivos: pérdida de apetito, vómitos, diarrea (en ocasiones sanguinolenta) que originan una deshidratación y postración (depresión) que puede acabar con la vida del animal (en especial si no se instauran un adecuado tratamiento) en un plazo de 2 a 5 días.

En ocasiones se presentan secuelas en forma de insuficiencias cardiacas hasta varios meses después de la infección.

enfermedades infecciosas del perro 3El diagnostico de la enfermedad se basa habitualmente en los signos clínicos comentados anteriormente y en la analítica.

El tratamiento nuevamente es sintomático contrarrestando la gastroenteritis aguda que se presenta mediante sueroterapia, protectores intestinales, modificadores de la motilidad digestiva, antibióticos, etc…

La prevención nuevamente resulta crucial y consiste en la vacunación similar a la del moquillo. A partir de las 6 semanas de edad se puede vacunar contra la parvovirosis revacunando como mínimo una vez más al mes o mes y poco. Como vimos en el caso del moquillo también se puede vacunar por primera vez al cachorro a los 2 meses o 2 meses y medio de edad junto con el resto de enfermedades víricas (moquillo, leptospirosis, hepatitis y tos de las perreras) y revacunar de la misma también al mes de la primera inoculación. Posteriormente el recuerdo se realiza con carácter anual.

3. Hepatítis

Causada por un adenovirus que se inactiva con yodados y sosa se transmite nuevamente por vía oronasal esta vez a partir de las secreciones del animal enfermo (la orina por ejemplo).

Puede afectar a animales no vacunados de cualquier edad siendo los menores de un año los más sensibles. Se puede presentar
una forma sobreaguda en donde el animal fallece a las pocas horas sin llegar a mostrar ningún síntoma. En la forma aguda los signos clínicos comprenden vómitos, diarrea, dolor abdominal, fiebre y alteraciones hepáticas, oculares y de los ganglios produciéndose la muerte en un periodo de 5 a 7 días.

El diagnóstico se basa en la observación de los síntomas así como en el análisis laboratorial de una muestra de sangre.

El tratamiento se basa nuevamente en paliar los síntomas mediante antibioterapia preventiva, antieméticos y protectores gastrointestinales, sueroterapia y antiinflamatorios , analgésicos oculares y protectores hepáticos.

La vacunación del cachorro como base de la prevención de la hepatitis vírica canina se basa en 2 inoculaciones separadas por 3-4 semanas siendo la primera a partir de los 2 meses de edad con revacunación anual junto al resto de enfermedades víricas.

4. Leptospirosis

enfermedades infecciosas del perro 2Es una enfermedad padecida por numerosas especies animales domésticas y salvajes y que puede ser transmitida al hombre por lo que se le considera una zoonosis. Origina en todas las especies cuadros clínicos con afección hepática, renal, vascular y ocular.

Es una enfermedad producida por bacterias del género Leptospira, bacterias sensibles a las condiciones “La parvovirosis es una enfermedad altamente contagiosa con un elevado índice de mortalidad cuando afecta a cachorros de escasa edad” Foto: cachorro hospitalizado, afectado de parvovirosis. “Es importante revacunarlo todos los años para protegerlo de dichas enfermedades” 3 ambientales y que se desarrollan en aguas dulces de ph neutro y temperatura entre los 18ºC y los 25ºC.

Se trata de una enfermedad extendida por todo el mundo en donde multitud de animales salvajes y domésticos actúan como reservorios: perros, herbívoros, roedores, etc… Las leptospiras pueden vivir varios meses tras ser eliminadas por la orina y penetran a través de las mucosas y la piel por contacto con un animal infectado o más frecuentemente con un medio húmedo contaminado con orina (de roedor sobretodo) como riberas de ríos, aguas estancadas o residuales, cultivos húmedos, etc… Los gatos son más resistentes a la infección y representan un menor riesgo para el hombre.

Los animales infectados no necesariamente muestran síntomas e incluso los recuperados excretan Leptospiras en la orina durante meses o años observandose en áreas templadas una mayor incidencia de la enfermedad durante la primavera y el otoño.

La sintomatología es variable en función de si la presentación es aguda, subaguda o crónica: fiebre, postración, problemas de coagulación de la sangre, vómitos, diarrea, ictericia (coloración amarillenta de la piel y las mucosas), alteraciones respiratorias, renales, hepáticas y en ocasiones la muerte.

El diagnóstico clínico es complejo dada l a variabilidad de cuadros sintomatológicos existente por lo que es necesario la confirmación laboratorial a partir de muestras de sangre principalmente.

Los cuidados paliativos vuelven a ser el tratamiento  indicado en la leptospirosis. Los antibióticos han de ir acompañados de rehidratación, antieméticos para controlar los vómitos, protectores gástricos, etc…

La prevención de la leptospirosis se basa en mantener unas buenas condiciones higiénico-sanitarias y la desratización entre otras medidas. En cuanto a la vacunación de los perros se recomienda una primera vacunación a los 2 meses de edad aproximadamente y una posterior revacunación como mínimo (2 más en casos de animales con mayor riesgo) separadas unas 2 o 3 semanas. La revacunación posterior tiene un carácter anual.

5. Traqueobronquitis infecciosa (Tos de las perreras)

Se trata de una enfermedad en la que se ven implicados varios agentes causantes tanto virus (adenovirus, herpesvirus, reovirus, parainfluenza) bacterias (Bordetella bronchiseptica, Pasteurella, etc…) como micoplasmas que originan una de las enfermedades infecciosas del perro más extendidas.

Tiene un carácter altamente contagioso y se transmite por vía oculo-nasal siendo una de las enfermedades más habituales en los criaderos.

Los signos clínicos más habituales incluyen una tos seca, penosa y de aparición repentina que suele originar gestos similares a nauseas. En ocasiones se estar acompaña por una rinitis con descarga nasal mucopurulenta y a veces por conjuntivitis desapareciendo todos estos síntomas al cabo de 1 o 2 semanas o en el caso de que se asocien dos o más agentes infecciosos agravándose en una bronconeumonía crónica con dificultad en la respiración, perdida de apetito y peso, fiebre, postración y en ocasiones la muerte del animal.

enfermedades infecciosas del perroLos signos clínicos y un posible contacto reciente con otros perros determinan el diagnóstico clínico de la enfermedad. El diagnostico laboratorial se realiza a partir muestras faríngeas , traqueobronquiales o incluso de sangre.

La antibioterapia específica junto en ocasiones los broncodilatadores se presentan como los pilares más importantes en el tratamiento de la tos de las perreras asociados a los antitusivos.

La prevención de la misma se basa en la vacunación habitual consistente como hemos visto en 2 inoculaciones, la primera de ellas a partir de los 2 meses de edad y una segunda inoculación 3 o 4 semanas más tarde con recuerdo anual.

6. Rabia

La rabia es otra enfermedad vírica que por su gran importancia al tratarse de otra zoonosis (al igual que la leptospirosis como ya comentamos) dedicamos un artículo específico acerca de ella.

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