El dolor en nuestras mascotas

dolor en nuestras mascotas

La protección de los animales y la preocupación por su bienestar son actualmente dos facetas intrínsecas a la profesión veterinaria. La teoría de que los animales no sienten dolor es totalmente errónea a pesar de estar muy extendida. A continuación hablaremos del dolor en nuestras mascotas.

En La Clínica Veterinaria de Ronda Sur tenemos un firme compromiso en la prevención y el tratamiento del dolor en nuestras mascotas. El dolor es un mecanismo de defensa del sistema nervioso que ha alcanzado su mayor evolución en los mamíferos. Negar su existencia en los animales no es más que apoyar una actitud de maltrato con la excusa de la insensibilidad al dolor.

En general son los animales jóvenes y los machos los menos tolerantes al dolor aunque existe gran variabilidad individual. dolor en nuestras mascotas

La teoría antropomórfica del dolor es en cierta manera lógica. Consiste en pensar que lo que nos produzca dolor a nosotros también le dolerá al animal. Aunque no es absolutamente fiable actualmente se considera aceptable desde el punto de vista práctico.

Sin embargo pensar que pueden usarse sin un control veterinario los mismos analgésicos que utilizamos las personas a diario en no pocas ocasiones (paracetamol, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, etc…)  es una idea tan extendida como errónea.  El uso de muchos de estos analgésicos y antiinflamatorios para controlar el dolor en nuestras mascotas puede resultar fatal. Esto se debe a que nuestros gatos y perros poseen un metabolismo diferente al nuestro.

Ninguno de nosotros entenderíamos que un médico no tuviera en cuenta nuestro dolor a la hora del tratamiento. Una persona no tiene más que describir el tipo de dolor que siente y su intensidad. En nuestras mascotas a veces no es tan sencillo y aunque existen parámetros objetivos para valorar el dolor muchas veces su reconocimiento es más subjetivo.

A continuación enumeramos una serie de comportamientos más o menos sencillos de reconocer por el propietario que pueden ser indicativos de dolor en nuestras mascotas:

  • Cambio de temperamento a agresivo o tímido.
  • Agresión o vocalización (ladridos, aullidos, gemidos, gritos, bufidos…) ante la manipulación de una zona concreta sospechosa de ser dolorosa. Es de destacar que en el caso del gato el ronroneo persiste a pesar del dolor.
  • Modificación de la postura: cola entre extremidades, dorso arqueado, cabeza baja, tumbado, resistencia al movimiento.
  • Ojos semicerrados en el gato y orejas bajas en el perro.
  • Pelaje descuidado, pelo erecto y acicalamiento ausente o disminuido. Se puede lamer, arañar o morder la zona dolorida.
  • Intranquilidad, alteración del sueño.
  • Temblores e inquietud en el perro e inmovilidad y tendencia a esconderse en el gato.
  • Disminución del consumo de alimento y agua.
  • En los gatos la valoración del dolor es aún más subjetiva si cabe. Dado su carácter más reservado, cualquier cambio puede relacionarse con dolor, incluso el mero hecho de que se muestre más inactivo que antes. Su carácter solitario le impide expresar signos de malestar o de dolor (ver artículo “el gato no es un perro”).

dolor en nuestras mascotasComo es lógico no todos estos síntomas son indicativos de la presencia de dolor en nuestras mascotas. Será el veterinario quien valore la totalidad de los mismos así como de otros parámetros menos sencillos de valorar por el propietario. Determinará si el animal presenta dolor, la causa del mismo (en caso de que se desconozca) e instaurará el tratamiento analgésico correspondiente.

Hoy en día los avances en la analgesia veterinaria son notables y podemos tratar cualquier dolor asociado a enfermedad. Esto incluye también al paciente que padece cáncer.  De este modo se logra evitar el dolor o al menos minimizarlo al máximo en cualquier situación.

Dada la subjetividad del dolor en nuestras mascotas así como su incapacidad para comunicarse con nosotros verbalmente, concedámosles al menos el beneficio de la duda.

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